Cómo se escribe ¿Nomás o No más?
El español está lleno de locuciones y locuciones adverbiales, las que enriquecen las oraciones y nos permiten expresarnos de mejor forma en nuestro lenguaje oral y escrito. Sin embargo, muchas de ellas nos presentas algún desafío al intentar escribirlas, pues muchas van escritas juntas o muchas de forma separada. Es en esta problemática que te mostraremos en este artículo cómo se escribe: nomás o no más.
Algunos ejemplos típicos de locuciones y adverbios que producen confusión en la escritura son asimismo o así mismo y deprisa o de prisa, antemano o ante mano y talvez o tal vez.
La conjunción ‘no más‘ puede usarse en español ya que es reconocida por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE). Según la RAE, ‘no más’ es una locución adverbial que vendría a significar ‘solamente‘ o ‘únicamente‘, usándose siempre al final de la oración cuando tiene este sentido:
- Me dio 5 dólares de propina no más.
- La chica linda me dijo ‘hola’ no más.
- ¡Váyase no más! (¡solo váyase!)
- Tienes que seguir adelante con esto no más (no te queda otra)
Cuando no es una locución adverbial, simplemente se usa ‘no más’ sumando los significados separados de ‘no’ y ‘más’, significando ‘nada más‘:
- No más agua, gracias.
- Movido no más que por el odio, terminó matando al rey.
La palabra ‘nomás‘ también es reconocida por la RAE, que en vista de su popularidad en la mayoría de los países hispanoparlantes (con España como una de las pocas escepciones), también la ha considerado válida dentro del lenguaje español.
En varios países ‘nomás‘ también puede significar lo mismo que ‘no más’ cuando ésta es una locución adverbial, o sea, significaría ‘solamente’:
- Me conseguí un remo nomás.
Así también, en la mayor parte de Latinoamérica ‘nomás’ vendría a funcionar como un modificador verbal, que le daría énfasis a la expresión de una oración, por lo general exhortativa:
- ¿Podemos pasar? – ¡Pasen nomás!
- Así nomás nos fue…
En algunos países latinoamericanos, el adverbio ‘nomás’ también tiene el sentido de ‘encuanto’ o ‘tan pronto como’:
- Nomás hablé, me hizo callar.
- Nomás llegar, nos abrazaron efusivamente.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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