¿Sétimo o Séptimo?【RESPUESTA FÁCIL】+ EJEMPLOS
Escribir correctamente algunos números y/u ordinales no siempre es una tarea fácil porque no es común que necesitemos hacerlo, ya que en general solemos escribirlos en su notación numérica (como el 1,3 o 78, por ejemplo). En este artículo de Spoots veremos un caso de esto al mostrarte cómo se escribe: séptimo o sétimo, que vendría a referenciar al ordinal de siete (7).
Algunos ejemplos de dudas de escritura referidas a números son ventiún o ventiuno, nuevecientos o novecientos, doscientos o docientos y trescientos o trecientos, entre otros. Pon atención porque te mostramos en detalle cómo se escribe: séptimo o sétimo.
Sétimo
El término ‘sétimo’ existe en los anales de la Real Academia Española (RAE) por lo que es correcto usarlo para referirse al ordinal de 7 (siete). Ejemplos:
- El sétimo nieto del gran rey Felipe.
- Dios descansó en el sétimo día de la creación según el Génesis.
Séptimo
Por otra parte, también se encuentra registrado en la Real Academia Española (RAE) la palabra ‘séptimo’ para referirse al ordinal de siete, siendo de hecho la palabra más recomendada por la RAE, por sobre sétimo, que habíamos visto que también es correcta. Ejemplos del uso de séptimo:
- El séptimo viene antes que el octavo.
- Es la séptima ocasión en que debo pedir un crédito bancario.
Cómo se dice séptimo en otros idiomas
Para que puedas expresarte con mayor riqueza de lenguaje, te mostramos a continuación cómo se traduce séptimo en otros idiomas:
- Cómo se dice séptimo en inglés: seventh
- Cómo se dice séptimo en francés: septième
- Cómo se dice séptimo en italiano: settimo
- Cómo se dice séptimo en portugués: sétimo
- Cómo se dice séptimo en catalán: setè
Esperamos hayas podido ver que séptimo y sétimo son ambas opciones correctas para referise al ordinal de 7, pero la RAE recomienda más el uso de séptimo.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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