Las leyendas son narraciones cargadas de elementos fantásticos e imaginarios, que pueden estar basados en personajes o espacios geográficos reales.
Las leyendas forman parte de los relatos tradicionales que se transmiten de generación en generación de forma oral o escrita como, por ejemplo, las leyendas de La Llorona, del Hombre lobo o del Jinete sin cabeza, ampliamente conocidas.
Estas narraciones exponen diversos fenómenos naturales y pueden estar asociadas a un lugar en particular y su historia. Así mismo, son protagonizadas por personajes que sobresalen por haber realizado una hazaña, por seres considerados héroes, o por seres a los que se atribuyen características sobrenaturales o mágicas.
Asimismo, las leyendas pueden contener y transmitir creencias populares, parte de la identidad cultural de una comunidad, valores morales o experiencias colectivas que han sido recogidas en torno a una persona, ser vivo o lugar.
Características de las leyendas
- Personajes y hechos reales: surgen a partir de un personaje o hecho real e importante que ha dado lugar a un relato oral u escrito.
- Espacio y tiempo determinado: las historias se desarrollan en un lugar real y en un tiempo específico. Por ejemplo, la leyenda de Robin Hood sitúa a sus personajes en el bosque de Sherwood, Inglaterra.
- Tradición oral: esto ha dado lugar a diversas variantes de una misma leyenda al ser distorsionadas, modificadas o enriquecidas en el tiempo. Este es el caso de la leyenda del Holandés errante, embarcación y tripulación condenados a navegar eternamente en el mar.
- Elementos fantásticos: pueden contener elementos ficticios o sobrenaturales en torno al personaje, tiempo o lugar donde se desarrolla la leyenda. Por ejemplo, la leyenda mexicana de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
- Creencias populares: pueden identificar una comunidad en particular o contener algún tipo de advertencia o valor. Por ejemplo, la leyenda mexicana del Sol y la Luna exponen el valor de la valentía, la humildad y los buenos sentimientos.
Partes de una leyenda
Las leyendas son un tipo de texto narrativo, por tanto estos relatos están compuestos por tres partes que son:
Inicio
Es la primera parte del relato. Se presentan los personajes principales, el contexto, tiempo y espacio donde se desarrolla la historia.
Por ejemplo: cuenta la leyenda del maíz que, muchos años antes del descubrimiento de América, los aztecas tenían el deseo y la necesidad de comer maíz, por eso le pidieron ayuda al dios Quetzalcóatl, quien les prestó su ayuda.
Nudo
En esta parte se desarrolla el conflicto central y ocurren diversos acontecimientos importantes en los que los personajes deben enfrentar diversas situaciones, demostrando sus habilidades y sus características fantásticas o sobrenaturales.
Por ejemplo: el dios Quetzalcóatl se transformó en hormiga comenzó su travesía para cruzar las altas montañas en busca del maíz. Fue un viaje largo y fatigoso.
Desenlace
Es la última parte del relato y donde se resuelve el conflicto central, y donde los protagonistas obtienen una recompensa o enseñanza.
Por ejemplo, el dios Quetzalcóatl logró conseguir el grano de maíz, el cual llevó y entregó a los aztecas, quienes lo plantaron y al poco tiempo pudieron alimentarse de este preciado grano.
Tipos de leyendas
Se pueden diferenciar las leyendas según su temática u origen. Sin embargo, esta clasificación no es cerrada, ya que hay leyendas que pueden abordar más de un tema y ser considera, por ejemplo la leyenda de La Llorona que puede ser considerada leyenda escatológica o rural.
Según su temática
- Leyendas históricas: relatan hechos reales vinculados a enfrentamientos como guerras o batallas, que se caracterizan por contener elementos fantásticos o irreales que resaltan algún mensaje o valor. Por ejemplo, la leyenda El hijo de la Gaitana relata diversos acontecimientos ocurridos durante el proceso de colonización en Colombia.
- Leyendas etiológicas: narraciones que tratan sobre el origen y las causas y principio de diversos elementos de la naturaleza. Son relatos comunes en las comunidades indígenas. Por ejemplo, la leyenda chilena La estrella de fuego, que relata cómo pueblo indígena Mapuche descubrió el fuego.
- Leyendas escatológicas: son relatos que tratan sobre las creencias de la vida después de la muerte e historias de ultratumba. Por ejemplo, la leyenda hispanoamericana de La Llorona relata cómo en las noches aparece el alma en pena de mujer que ahogó a sus hijos. Esta alama aparece cerca de ríos en pueblos y asusta a los moradores.
- Leyendas religiosas: son relatos sobre la vida de personajes de la vida religiosa, santos y justicieros. Por ejemplo, la leyenda de San Cristóbal, quien llevó a un niño (Cristo) en sus hombros al cruzar un peligroso río.
Según su origen
- Leyendas locales: son aquellas leyendas autóctonas de un pueblo, municipio, región o provincia. Por ejemplo, la leyenda japonesa de Sakura y Yohiro que relata el origen del árbol del cerezo.
- Leyendas rurales: son aquellas leyendas que contienen elementos de la tradición y el folklore de los pueblos campesinos. Por ejemplo, la leyenda del Silbón, un espectro que aparece en los llanos venezolanos y colombianos.
- Leyendas urbanas: son los relatos que se originan en los centros urbanos y las ciudades, que se caracterizan por ser más recientes y contener ciertos elementos sobrenaturales. Por ejemplo, la leyenda del fantasma del espejo, en el cual se pronuncia el nombre de una persona y su espíritu se refleja en el espejo.
Mito y leyenda: ¿en qué se diferencian?
El mito y la leyenda son textos narrativos que no se deben confundir. Los mitos son relatos que buscan explicar y responder aquellas preguntas sobre el origen del mundo, de la vida y del ser humano.
Estas historias se desarrollan en tiempos anteriores a la humanidad, y son protagonizadas por seres fantásticos, sobrenaturales, monstruos, dioses o semidioses.
Por su parte, las leyendas narran una serie de acontecimientos que se toman de relatos ocurridos en un espacio y momento histórico en concreto.
Las leyendas se caracterizan por ser relatos cargados de elementos fantásticos e imaginarios que se mezclan con la realidad, protagonizadas por seres humanos, animales, héroes o dioses.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.


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