Cómo se escribe ¿Transmisión o Transmición?
Transmisión y transmición son palabras homófonas pues tienen la misma pronunciación, y esto puede no ser un problema al hablar pero sí puede generar confusión al intentar escribir con una correcta ortografía. Aclaramos entonces que la palabra correcta es transmisión, mientras que el término «transmición» no forma parte de nuestro idioma.
Hay que notar que «trasmisión« también está correcta, siendo un sinónimo de transmisión, aunque la RAE recomienda más usar la última.
Ahora que ya está resuelta la duda, te mostramos la definición de transmisión/trasmisión y otras informaciones útiles en torno a esta palabra tan importante.
Definición de transmisión/trasmisión
Transmisión se define como la acción y efecto de transmitir, pero también es muy usada en el mundo de la mecánica automotriz para referirse al conjunto de mecanismos que transmiten a las ruedas motrices el movimiento y la potencia del motor.
Ejemplos:
- Voy a llevar el coche al mecánico pues creo que tiene problemas en la transmisión.
- La transmisión de conocimientos de los padres a los niños es fundamental en los 5 primeros años de la infancia.
- Miles de millones de personas vieron la transmisión del partido de fútbol.
- La radio es un medio de transmisión de información.
Sinónimos de transmisión
Cuando transmisión tiene el sentido general de acción y efecto de transmitir algo, sus principales sinónimos son:
- Traspaso
- Traslado
- Cesión
- Transferencia
Cómo se dice transmisión en otros idiomas
- Cómo se dice transmisión en inglés: transmission
- Cómo se dice transmisión en francés: transmission
- Cómo se dice transmisión en italiano: trasmissione
- Cómo se dice transmisión en portugués: transmissão
- Cómo se dice transmisión en catalán: transmissió

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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