Cómo se escribe ¿Regresión o Regreción?
La forma correcta de escritura es regresión, mientras que el término «regreción» no existe en el idioma español por lo que no debes escribirlo terminando en -ción. La razón de la duda en la correcta ortografía al escribir radica en el hecho de que regresión y regreción tienen la misma pronunciación, por lo que son llamadas palabras homófonas.
Ahora que ya hemos aclarado la forma correcta de escritura te enseñamos su definición y otras informaciones útiles.
Definición de regresión
Regresión se define como la retrocesión o acción de volver hacia atrás, aun cuando también se usa bastante en el mundo de la psicología para referirse al retroceso a estados psicológicos o formas de conducta propios de etapas anteriores, a causa de tensiones o conflictos no resueltos.
Ejemplos:
- Debido a la crisis económica, los sueldos en general han sufrido una regresión.
- El paciente de cáncer sufrió una regresión justo antes de empezar el tratamiento quimioterápico.
- El contrataque del enemigo obligó al ejército a una regresión.
- La niña tuvo que tener terapia durante años luego de su regresión.
Sinónimos de regresión
- Retroceso
- Empeoramiento
- Retrocesión
- Empeoramiento
- Venida
- Regreso
- Vuelta
Cómo se dice regresión en otros idiomas
- Cómo se dice regresión en inglés: regression
- Cómo se dice regresión en portugués: regressão
- Cómo se dice regresión en italiano: regressione
- Cómo se dice regresión en francés: régression
- Cómo se dice regresión en catalán: regression

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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