Cómo se escribe ¿Prescribir o Proscribir?
Es normal que al intentar escribir ciertas palabras en español nos confundamos al tener más de una posible opción, que generalmente se escribe y pronuncia de una forma parecida. A veces esta segunda opción también existe en español, pudiendo ser un sinónimo o bien significar algo totalmente diferente. En este artículo veremos el caso de prescripción y proscripción, 2 palabras que pueden confundir a la mayoría.
Algunos ejemplos interesantes de dudas de escritura en relación a términos parecidos entre sí son cerner o cernir, yerro o erro, halar o jalar y aptitud o actitud, entre otros. Pon atención porque a continuación te aclaramos la diferencia entre proscripción y prescripción, de haberla.
El verbo proscribir tiene como definición a ‘echar o desterrar a alguien de su patria, normalmente por causas de tipo político’. Ejemplos:
- El sacerdote cuya nacionalidad había sido dada por gracia fue proscrito del país a causa de comprobarse sus abusos sexuales.
- El régimen ha proscrito a un grupo de activistas de la oposición al gobierno.
También podemos usar de forma frecuente el participio del verbo proscribir para denotar una prohición de una costumbre o del uso de algo:
- En los países musulmanes, el consumo de alcohol está proscrito.
- El consumo de drogas duras es proscrito por todos los países.
Prescribir
Por otra parte, la palabra prescribir tiene un significado diferente a proscribir. El significado de prescribir entonces es ‘mandar, determinar u ordenar algo’. Normalmente esto se usa en el contexto de una institución haciendo valer una obligación a un ciudadano. Ejemplos:
- La ley prescribe multas a quienes cometan infracciones de tránsito.
- En el trabajo me prescribieron unos días libres a raíz de mi duelo.
Ahora bien, el significado más común de prescribir es ‘perder validez o efectividad un derecho’. En otras palabras, se refiere a la conclusión o extinción de una responsabilidad o acción por haber transcurrido un cierto plazo legal. Ejemplos:
- El delito por el que se le imputaba fue prescrito luego de 3 años, por lo que no fue condenado.
- Su deuda prescribió al fallecer ayer.
Por último, también podemos usar el verbo prescribir con el significado de indicar o fijar algo, normalmente en el contexto de un médico que le receta un medicamento a un paciente. Ejemplos:
- El médico le prescribió unas pastillas para el dolor.
- Me han prescrito un jarabe para la tos en la consulta.
Para que puedas manejarte con mayor vocabulario, pon atención a los principales sinónimos de prescribir, según su significado:
- (Ya no tener validez) Caducar, terminar, expirar, vencerse, extinguirse, concluir, finalizar, acabar.
- (Fijar o determinar algo, especialmente un medicamento) Determinar, disponer, recetar, ordenar, recomendar.
Sinónimos de proscribir
Ahora es el turno de que veamos cuáles son los términos con significado similar a proscribir:
- (Echar a alguien de un territorio) Expulsar, desterrar, arrojar, expatriar, deportar, exiliar.
- (Hacer una prohibición) Prohibir, vetar, suprimir, impedir, desautorizar, privar.
Como podrás haber visto, prescribir y proscribir no son sinónimos si bien se parecen bastante en su escritura. La idea es que entonces ya puedas usarlas en diferentes contextos, habiendo comprendido sus diferencias de significado.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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