Cómo se escribe ¿Panza o pansa?
La forma correcta de escritura es quise, con s, y corresponde a una conjugación del verbo querer. Podría haber confusión entre quise y quice dado que su pronunciación es la misma, lo cual lleva a confusión en muchas otras palabras, y a esto se le llama comúnmente seseo. El seseo es la pronunciación idéntica de las letras C, S y Z, cuando van precedidas de las vocales «i,e».
Cómo usar quise
Quise es la primera persona singular (yo) del pretérito de indicativo del verbo querer, por lo que solo se debe usar en este contexto. El verbo querer se usa de forma común para referirse a tener la intención, idea, deseo o voluntad de hacer, lograr o poseer algo, pero también puede usarse en el sentido de tener cariño por alguien o algo. Ejemplos con quise:
- Yo quise mucho a mi ex-novia.
- Yo quise hacer muchos proyectos, pero ninguno se pudo.
- Quise llamarte, pero no había señal en el celular.
- Quise ser abogado, pero finalmente estudié ingeniería.
Conjugación del presente de querer
- Yo quise
- Tú quisiste
- Él quiso
- Nosotros quisimos
- Vosotros quisisteis
- Ellos quisieron
Sinónimos de querer
Cuando el verbo querer tiene el sentido de tener la intención de hacer o lograr algo, sus sinónimos son:
- Pretender
- Buscar
- Intentar
- Desear
- Apetecer
- Aspirar
- Ambicionar
- Procurar
Ahora bien, cuando tiene el significado de tener cariño o amor por alguien o algo, sus sinónimos son:
- Amar
- Encariñarse
- Enamorarse
- Estimar
- Valorar

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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