Cómo se escribe ¿Noviazgo o Noviasgo?
La forma correcta de escritura es noviazgo, mientras que, por otra parte, «noviasgo» no existe en el idioma español, así que nunca debes escribirla con «s». Dado que ambas palabras suenan igual (salvo en España, donde se hace una distinción entre la pronunciación entre las letras «s» y «z»), esto produce confusión sobre la manera correcta de escribir entre ellas. Ahora que ya está aclarado el tema, te enseñamos cómo utilizar el término «noviazgo» adecuadamente.
Cuándo usar noviazgo
Noviazgo se define como la condición o estado de novio, esto es, se refiere a la relación entre novios que tienen la intención de casarse. Por otro lado, noviazgo también se refiere al período de tiempo que dura esta relación.
Ejemplos:
- Mi pareja y yo estamos en un noviazgo, y nos casaremos el año que viene.
- Nuestro noviazgo duró solo 6 meses pues después decidimos no casarnos.
- El noviazgo es una importante etapa antes del matrimonio.
- Ellos formalizaron su noviazgo con una gran cena.
Sinónimos de noviazgo
- Amorío
- Idilio
- Compromiso
- Enamoramiento
- Relaciones
Cómo se dice noviazgo en otros idiomas
- Cómo se dice noviazgo en inglés: engagement
- Cómo se dice noviazgo en francés: fiançailles
- Cómo se dice noviazgo en italiano: fidanzamento
- Cómo se dice noviazgo en portugués: noivado
- Cómo se dice noviazgo en catalán: festeig

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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