Cómo se escribe ¿Industrialización o Industrialisación?
La forma correcta de escritura es industrialización, con «z» y «s», mientras que, por otra parte, «industrialisación» no existe en el español por lo que nunca debes escribir la palabra terminando en -ción. Como industrialización e industrialisación tienen básicamente la misma pronunciación (salvo en España), esto provoca confusión en muchas personas sobre cómo escribir correctamente. Ahora que ya está aclarada la ortografía, te mostramos cómo utilizar el término «industrialización» de forma adecuada.
Definición de industrialización
Industrialización se define como la acción y efecto de industrializar. Es verbo, a su vez, significa «hacer que algo sea objeto de industria o elaboración» o bien «dar predominio a las industrias en la economía de un país».
Ejemplos:
- El presidente dio un impulso a la industrialización del país con este nueva ley de inversiones.
- La industrialización de Japón luego de la Segunda Guerra Mundial trajo bienestar económico a sus habitantes.
- Vamos a llevar este prototipo a su industrialización para su posterior entrada al mercado.
Sinónimos de industrialización
- Fabricación
- Manufactura
- Mecanización
- Desarrollo
- Expansión
- Prosperidad
- Auge
Cómo se dice industrialización en otros idiomas
- Cómo se dice industrialización en inglés: industrialization
- Cómo se dice industrialización en francés: industrialisation
- Cómo se dice industrialización en italiano: industrializzazione
- Cómo se dice industrialización en portugués: industrialização
- Cómo se dice industrialización en catalán: industrialització

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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