Cómo se escribe ¿Excavación, Escavación o Excavasión?
La forma correcta de escritura es excavación, pues escavación y excavasión son incorrectas, aunque suenen parecidas entre ellas. Es normal que las palabras que contengan la «x» generen cierta confusión al escribirlas, y este caso no es la excepción. Ahora que ya sabemos la palabra correcta, te mostramos su definición.
Definición de excavación
Excavación se define como la acción y efecto de excavar, aunque se usa de forma específica para referirse al procedimiento de investigación que consiste en desenterrar con método adecuado utensilios y restos del pasado.
Ejemplos:
- La excavación cerca de las pirámides de Egipto arrojó nuevos descubrimientos de tumbas faraónicas.
- Antes de construir el edificio, hay que hacer una excavación para poner los cimientos.
Sinónimos de excavación
- Perforación
- Vaciado
- Exploración
- Sondeo
- Hoyo
- Foso
- Zanja
- Hoyo
Cómo se dice excavación en otros idiomas
- Cómo se dice excavación en inglés: excavation
- Cómo se dice excavación en francés: excavation
- Cómo se dice excavación en italiano: scavo
- Cómo se dice excavación en catalán: excavació
- Cómo se dice excavación en portugués: escavação

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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