Cómo se escribe ¿Divergir o Diverger?
Los medios de comunicación muchas veces comenten fallos (errar es de humanos) pero lo cierto es que aunque se escuche utilizar mucho una palabra, no quiere decir que sea ésta la correcta. Es el caso de divergir y diverger, que producen confusión al hablar y también al escribir.
Te mostramos cómo se escribe correctamente: divergir o diverger.
La palabra diverger no existe en la RAE, por lo tanto, no forma parte del idioma español, por lo que debes evitar usarla o escribirla de esta forma.
Esta es la forma correcta del empleo de la palabra, y te mostramos sus acepciones:
- Dicho de dos líneas o superficies; apartarse progresivamente unas de otras.
Ejemplo: Se despidieron uno y otro en el cruce de caminos, mientras caminaban por aquellas calles oscuras que comenzaban a divergir con cada paso en la noche. - Discordar, discrepar en una opinión.
Ejemplo: Nadal tuvo que divergir con el juez de silla al considerar que la bola no había salido de la pista.
El verbo divergir tiene varios sinónimos y te los mostramos a continuación, para que enriquezcas tu lenguaje:
- (Ruta o camino) Apartarse, bifurcarse, desviarse, alejarse.
- (Opinión) Disentir, discordar, discrepar, diferir.
¿Cómo se dice divergir en inglés?
La palabra divergir tiene las siguientes traducciones al inglés:
- (líneas) diverge, bifurcate, deviate, branch, separate, veer.
- (opinión) differ, disagree, dissent, discord.
Divergir en otros idiomas
- Catalán: divergir
- Italiano: divergere
- Portugués: divergir
- Francés: s’écarter
- Alemán: divergieren
Explicaciones ortográficas adicionales
La palabra en latín se escribe divergere y esto, unido a la similitud con “converger” (que significa lo mismo) son motivos usuales para la confusión de la persona que escribe.
Como no existen reglas que digan la manera correcta de redactar esta palabra, deberá aprendérsela para no equivocarse o bien puede utilizar los sinónimos que aparecen abajo para encontrar otra palabra que le sea más fácil de recordar. La letra “g” también puede dar lugar a errores ortográficos, como en el caso de recoger o recojer, una de las dudas más frecuentes entre los estudiantes de castellano.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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