Cómo se escribe ¿Contraataque o Contra ataque?
Es normal que nos confundamos sobre la escritura de ciertas palabras al no saber si van escritas juntas o separadas, lo cual se hace más patente en los adverbios y locuciones (a pesar, sobre todo, deprisa, etc). En este artículo abordaremos un problema típico dentro de este contexto, analizando cómo se escribe: contraataque o contra ataque.
Algunos ejemplos típicos de dudas que aparecen por no saber si las palabras van o no con espacio son malentendido o mal entendido, por supuesto o porsupuesto, medioambiente o medio ambiente y asimismo o asi mismo, entre otros.
La palabra ‘contrataque‘ es reconocida por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE)por lo que se puede escribir de esta forma, significando ‘una reacción ofensiva ante el ataque o avance del enemigo o rival’:
- El equipo del Real Madrid realizó un contrataque que casi termina el gol.
- El contrataque de las fuerzas de infantería ante el avance enemigo.
La palabra ‘contraataque‘ también es recogida por la RAE por lo que se puede usar indistintamente junto a ‘contrataque’:
- Nuestro equipo de volley sufrió un feroz contraataque en ese punto.
- Las tropas aliadas consiguieron hacer un contraataque a las nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Cómo se dice contrataque en otros idiomas
Te contamos cómo se traduce contrataque en las principales lenguas, para que puedas expresarte con mejor vocabulario cuando hables en otros países.
- Cómo se dice contrataque en inglés: counter-offensive
- Cómo se dice contrataque en francés: contre-offensive
- Cómo se dice contrataque en italiano: controffensiva
- Cómo se dice contrataque en portugués: contra-ofensiva
- Cómo se dice contrataque en catalán: contraofensiva

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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