Cómo se escribe ¿Compañía o companía?
La forma correcta de escribir la palabra es compañía, ya que companía no existe en el español, por lo que nunca debes escribirla de ese modo, sin la ñ. Dado que compañía es una palabra muy utilizada, veamos algunos de sus principales significados:
Cuando usar compañía
La palabra compañía tiene varios significados, y te mostraremos los más relevantes, para que puedas usarla correctamente según el contexto:
- Efecto de acompañar. Ejemplo: Me gusta la compañía; solo me pongo triste.
- Persona o personas que acompañan a otra u otras. Ejemplo: Ustedes dos serán mi compañía hoy en la presentación del proyecto.
- Sociedad de varios individuos para un fin, normalmente comercial. Ejemplo: Microsoft es una de las compañías de mayor valor bursátil del mundo.
- Agrupación de actores, cantantes o bailarines unidos para representar espectáculos escénicos. Ejemplo: Esta compañía de teatro se presenta cada lunes.
- Unidad de infantería, de ingenieros o de un servicio, mandada normalmente por un capitán y que casi siempre forma parte de un batallón. Ejemplo: La sexta compañía es la encargada de los paracaidistas.
Cómo se dice compañía en otros idiomas
Cuando queremos usar el término compañía en su sentido de ‘efecto de acompañar’, que es el más frecuente, estas son las traducciones en algunas lenguas:
- Cómo se dice compañía en inglés: company
- Cómo se dice compañía en francés: compagnie
- Cómo se dice compañía en italiano: compagnia
- Cómo se dice compañía en portugués: companhia
- Cómo se dice compañía en catalán: companyia

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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