Cómo se escribe ¿Como o Cómo?
La palabra ‘como‘, sin tilde, es muy usada en el lenguaje español cuando la palabra es un átono, y tiene bastantes significados dependiendo de la aplicación que tenga en una determinada oración:
Por otra parte, la palabra ‘cómo’ con tilde también es ampliamente usada en el español. Te mostramos cuando usarla:
- Un adverbio exclamativo, que indica sorpresa de parte de alguien por una situación, sea directo o indirecto.
Ejemplo: ¡Cómo has crecido, niño!
Ejemplo: No se cómo tomar el tren a París. - Un adverbio interrogativo, que equivale a decir ‘de qué manera’ o ‘de qué forma’.
Ejemplo: ¿Cómo puedo conseguir este libro?
Ejemplo: ¿Cómo se hace esta tarea?
Además, si la palabra va precedida de un determinante, entonces funciona como sustantivo, y se mantiene su tilde diacrítica:
- Solo me falta saber el cómo, el resto ya lo sé.
Siendo así, solo debemos colocar una tilde en la palabra cuando se trata de una oración exclamativa o interrogativa, sea directa o indirecta, además de cuando la palabra se sustantiviza.

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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