Cómo se escribe ¿Báscula o Váscula?
Hoy hablaremos de cómo se escribe entre báscula y váscula, 2 posibles palabras que generan confusión por muchos no saber si empiezan con una ‘v’ o una ‘b’. Otros ejemplos de palabras con la misma incógnita son banal o vanal, báter o váter, visar o bisar y tuvo o tubo, entre otros ejemplos. La mejor forma de mejorar la ortografía es con un buen hábito de lectura, por lo que te recomendamos ya ir buscando un libro que te sea interesante.
La palabra ‘váscula’ no existe en la RAE por lo que no forma parte del idioma español. Siendo así, no debes escribirla con ‘v’. Si ves por ahí frases como “una váscula de peso”, debes saber que están incorrectamente escritas.
Báscula
La palabra ‘báscula’ sí existe en el español al ser reconocida por la RAE, y a partir de ella podemos decir que su significado es “aparato utilizado para pesar cosas, normalmente de grande peso”. Ejemplos
- El vendedor de frutas tenía su báscula.
- Báscula industrial de gran porte.
- Báscula de peso.
Cómo se se dice báscula en otros idiomas
La palabra báscula tiene las siguientes traducciones en otras lenguas:
- Cómo se dice váscula en Catalán: bàscula
- Cómo se dice váscula en Inglés: scales
- Cómo se dice váscula en Portugués: balança
- Cómo se dice váscula en Alemán: waage
- Cómo se dice váscula en Francés: balance
- Cómo se dice váscula en Italiano: bilancia
Cuáles son los tipos de báscula
Hay varios tipos de básculas, según su aplicación:
- Báscula para pesar graneles
- Báscula para pesar camiones
- Básculas de baño
- Básculas para pesar personas en las farmacias
- Básculas para pesar productos y mercancías
- Báscula de dosificación

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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