Cómo se escribe ¿A pesar o Apesar?
Las palabras conjunciones homófonas son las que tienen igual pronunciación pero diferente escritura, lo que confunde a muchos que intentan pasarlas a papel. En el caso de hoy veremos si se escribe a pesar o apesar, y la duda surge entonces de si va o no con espacio.
Hay muchas otras locuciones adverbiales o adverbios que generan este tipo de incógnitas en varias personas por este motivo, y algunos ejemplos de ello son apenas o a penas, antemano o ante mano, asimismo o así mismo y deprisa o de prisa, entre otros.
La palabra ‘apesar‘ no está bien escrita al no ser reconocida por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), si bien está compuesta de 2 palabras separadas que existen en el español, como la preposición ‘a’ + el verbo ‘pesar’.
‘A pesar‘ es la forma correcta de escritura e indica que algo se acepta de forma contraria a la voluntad de alguien, y siempre va seguido de la preposición ‘de’. Algunos ejemplos de ellos son:
- A pesar de su insistencia, no accedí a darle en el gusto.
- A pesar de todo lo malo que sucedió, el balance es positivo.
- Salí bien en el examen a pesar de no haber estudiado mucho.
Significados del verbo pesar
La palabra ‘pesar‘, que le da el sentido a la locución ‘a pesar’, tiene los siguientes significados:
- Sentimiento de dolor por algo.
Ejemplo: Tengo un gran pesar por la muerte de tu padre. - Arrepentirse d ehaber hecho algo.
Ejemplo: Me pesa el haberte mentido.
Cómo se dice ‘a pesar de’ en otros idiomas
Te mostramos cómo se traduce la locución ‘a pesar de’ en las principales lenguas europeas, lo que te ayudará bastante a mejorar tu lenguaje al hablar con extranjeros:
- Inglés: despite (of)
- Francés: malgré
- Portugués: a pesar de
- Italiano: nonostante
- Catalán: tot
- Alemán: trotz

Soy catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad en la que nací en 1968.
Hice el bachillerato de Ciencias; a los catorce años es difícil tener una orientación definida. En Preu me pregunté: “¿qué hago yo aquí, si a mí lo que me gusta es la literatura?”, y me pasé a Letras. En segundo de carrera la vocación se afirmó con la conciencia clara de que solo podía dedicarme a la investigación y a la docencia en Literatura. Pero mi preferencia estaba, no por la Contemporánea, sino por la literatura de los Siglos de Oro. Ya estaba iniciando la tesina sobre los cancioneros de Amberes de Jorge de Montemayor, cuando asistí al curso de José-Carlos Mainer sobre la “Edad de Plata”. Aquello removió mi fondo de lecturas juveniles, y pude verlas a una nueva luz. Cambié a Montemayor por Pérez de Ayala, y fui adentrándome en esa época fascinante: el “fin de siglo” y los treinta primeros años del XX.
No abandoné la literatura de los Siglos de Oro; en la docencia siempre me he dedicado a esta época con verdadera pasión. En los más de cuarenta años que llevo en las aulas, siempre he asumido la docencia de los siglos XVI y XVII, con preferencia, este último. No hay nada, en mi profesión, comparable a tratar con detenimiento sobre el Quijote. Para mis colegas soy un investigador en Contemporánea; para mis alumnos, un profesor de Renacimiento y, sobre todo, de Barroco.

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